Durante los últimos 20 años, hemos asistido a la puesta en marcha por parte de las administraciones públicas españolas de estrategias y planes de ayuda para impulsar la modernización y tecnificación de la agricultura de regadío, que, con carácter general, han tenido como objetivo fundamental el aumento de la eficiencia del riego y por consiguiente el ahorro de agua y energía a través de la mejora de los sistemas de riego.

El agua sigue siendo un bien cada día más escaso, ya que está sometido a la presión de una demanda creciente en cantidad y exigente en calidad, de forma que es imprescindible recurrir a mecanismos para disponer de una cantidad de agua suficiente y que a su vez genere el menor impacto posible en el medio ambiente. Es necesario por tanto, incrementar las medidas de gestión del agua con políticas y planes para llevar a cabo una apropiada gestión de la demanda, frente a lo que hasta ahora ha sido lo más frecuente: la gestión del suministro.

La gestión de la demanda de agua es una buena alternativa para mantener el equilibrio entre los consumos de agua y la disponibilidad de los recursos en el sector agrícola, ya que el regadío es el principal consumidor de agua, particularmente en las zonas áridas y semiáridas, con un 70% del consumo a escala mundial.

El regadío en España ha ido evolucionando a lo largo de estos años hasta el punto de suponer no solo la mejora de las infraestructuras de riego desde el punto de vista técnico, sino que también ha supuesto un cambio radical en la forma de regar con la instalación de los sistemas de telecontrol para el regadío, perfilándose la automatización del riego como el medio fundamental para poder aplicar el agua en el momento más adecuado y en la cantidad necesaria, según las necesidades de los cultivos.

Actualmente ya no se concibe un proyecto de regadío (nuevo o modernizado) sin contemplar en su filosofía la incorporación de un sistema de telecontrol con el que poder llevar a cabo la explotación y gestión racional, automática y centralizada de la red de riego.

La instalación de los sistemas de telecontrol de regadíos se plantean con tres finalidades fundamentales:

  1. Proveer a los regantes de sistemas de riego eficientes y automatizados:
    • Eficientes, porque permiten un ahorro de agua al mejorar la eficiencia en la distribución (“cuándo regar y qué dosis aplicar”).
    • Automatizados, porque permiten disminuir gran parte de las horas de trabajo empleadas en regar, mejorando así su calidad de vida.
  2. Incorporar de los regantes a la sociedad de la información a través de la implantación y el manejo de las nuevas tecnologías (WEB, APP, ect).
  3. Realizar operaciones para la gestión técnica, económica y administrativa, de las Comunidades de Regantes y explotaciones, de forma que puedan:
    • Distribuir mejor el consumo de agua (gestión de la demanda).
    • Controlar los consumos de agua y energía en cada momento, optimizando su coste.
    • Alcanzar una gestión administrativa total de comuneros/regantes, parcelas y cultivos, así como la gestión automática de turnos de riego en función de la demanda (riego “ordenado”).

A través de la automatización y la telegestión de un regadío podemos controlar y gestionar remotamente o en tiempo real los parámetros del estado de una instalación dotada de telecontrol con:

  • Actuaciones sobre electroválvulas (apertura y cierre de válvulas).
  • Lectura de Contadores.
  • Lectura de los sensores de caudal, nivel, presión, temperatura, detectores de flujo, etc.

 

Autor: Celia Mínguez González

Licenciada en Geografía por la Universidad de Valladolid. Máster de Ciencia, Tecnología y Gestión del Agua por la Universidad de Salamanca

Profesora en Universidad Internacional de Riego

 

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